UC MEXUS
The University of California Institute
for Mexico and the United States
Exequiel Ezcurra, Ph. D.
Director

24 de noviembre de 2014

Estimados amigos y colegas de UC Mexus,

En el inicio del año académico 2014–2015 quiero ponerme en contacto con nuestros becarios y amigos del sistema UC Mexus. Muchos de ustedes acaban de ingresar al sistema UC Mexus, y están iniciando cursos los becarios de doctorado, o iniciando sus proyectos los investigadores postdoctorales. En nombre de todo personal de UC Mexus, quiero darles una especial bienvenida. Nos sentimos muy orgullosos del grupo de jóvenes mexicanos que integran nuestro sistema académico dentro de la Universidad de California. Tenemos un conjunto de mentes innovadoras, productivas, y altamente creativas que ponen el nombre de México y de nuestro programa muy en alto.

A diferencia de mis cartas de otoños anteriores, ésta lleva un tono más sombrío. A partir de la tragedia de Ayotzinapa, vivimos en México tiempos difíciles y angustiantes. Mientras la violencia se enseñorea en el país, muchos nos preguntamos qué caso tiene preocuparse por el futuro de la ciencia y la cultura cuando el horror inmediato se asoma cotidianamente a la puerta de nuestra casa. Por qué esforzarse por labrar un porvenir en armonía con el mundo cultural y natural cuando el presente se ve tan desoladoramente carente de esperanza. Por qué desvelarse por el conocimiento, el arte, o la cultura cuando decenas de miles de jóvenes mueren cada año en una espiral de violencia que parece cada vez más demencial. Por qué preocuparse por la supervivencia de ideas y proyectos cuando muchas personas son asesinadas por el solo hecho de ser mujeres, migrantes o estudiantes. Los mexicanos estamos angustiados. Sentimos que es necesario hacer algo ya, pronto, porque en esta desesperanza se nos va el país.

Quiero arrojar la hipótesis que estamos confrontando un conflicto civilizatorio mayor, una disyunción profunda entre una visión de ganancias privadas a corto plazo como motor central del desarrollo, sin importar el impacto sobre el patrimonio social en el largo plazo, contrapuesta a una visión solidaria, un México que no sacrifique la viabilidad futura de toda la sociedad a cambio de beneficios privados inmediatos.

Las decisiones de gobierno están enmarcadas en la creencia ciega de que las ganancias privadas a corto plazo son un impulsor vital de la nación y que algo debe sacrificarse del capital social y natural, y de la viabilidad futura del país, en aras de un supuesto desarrollo económico. Permisos y contratos se otorgan en nombre del progreso, ignorando las preocupaciones y los reclamos de la sociedad civil, y la impunidad reina cuando las catástrofes ocurren. Los que pagan al final las consecuencias son siempre los sectores sociales más vulnerables. No tenemos conciencia de ello, pero nuestros migrantes a Estados Unidos son impulsados, en buena medida, por la violencia y el deterioro del tejido social y ambiental. Con una población empobrecida, acorralada por la violencia, sin bosques y sin agua, vemos la violencia y la depredación crecer y nos preguntamos qué hacer.

Como sociedad, como país, necesitamos razones para construir una esperanza. Necesitamos experiencias que nos abran las puertas de un futuro viable. La crisis actual se creó lentamente; en algunos casos, tiene décadas de crecer poco a poco entre nosotros. Por muchos años la hemos ignorado, sin darnos cuenta que es la herida abierta de la desigualdad social y de la impunidad frente a la depredación. Revertir esta crisis nos llevará también muchos años. Debemos regenerar nuestro tejido social, repensar el sistema educativo, dar oportunidades a los que no las tienen, y esperanza a todos los que sienten la misma angustia por el futuro que sentimos cada uno de nosotros.

Pero, afortunadamente, no todo en México es autoritarismo y corrupción. El país está lleno de experiencias conmovedoras, lleno de comunidades que han decidido apropiarse de su destino y buscar un futuro mejor; como los coras y los huicholes que defienden la cuenca del río San Pedro, el único río del Pacífico que todavía desciende libre hasta el mar, contra las arbitrariedades del gobierno que pretende inundar sus sitios sagrados con una presa que nadie necesita, excepto los contratistas. De la misma manera, es importante resaltar que nuestra contraparte del programa UC Mexus, los empleados y funcionarios del Conacyt, son científicos comprometidos, inteligentes, innovadores y profundamente honestos, que diariamente piensan en el futuro del país desde la perspectiva del conocimiento y de la ciencia.

En congruencia con todos los mexicanos honestos que trabajan por un país mejor, creo que lo que cada uno de ustedes está haciendo es realmente importante. No habrá futuro viable para México, creo yo, si no desarrollamos la capacidad de construir nuestro propio porvenir, con respeto por los derechos de las personas que cuidan nuestro patrimonio cultural y natural, nuestras artes y nuestra cultura, nuestras aguas, tierras y bosques. La modernidad no es un asunto de consumo exacerbado y ganancias de corto plazo, creo yo. Es una pregunta profunda acerca de quiénes somos, cómo convivimos, a quién nos debemos y cómo imaginamos nuestro propio futuro. Nuestro desafío generacional es construir un porvenir de justicia y compasión, de respeto hacia la otredad y la diversidad cultural. Defender la utopía de una nación en libertad es también parte de la construcción de una esperanza.

Sobre estos argumentos, los invito a alimentar la certeza de que los estudios que cada uno de ustedes realiza es parte vital de esa construcción social. Estudiar, investigar, ser creativos, es la mejor manera como podemos retribuir a la población de México y de California la confianza depositada en nosotros al apoyar nuestras becas y programas con sus impuestos. Pero también los invito a ser asertivos en este momento histórico, a manifestar su rechazo a la violencia contra la sociedad, a la corrupción, y al porrismo violento que se infiltra en las legítimas expresiones pacíficas de nuestra sociedad.

El sistema UC Mexus —es decir, todos ustedes— ha jugado en el pasado un papel muy importante en construir puentes culturales. Quizás podamos imaginar un futuro próximo en el que el diálogo académico, científico y cultural sea un elemento importante para traer paz a México y ayudar a tender nuevos puentes de entendimiento en nuestra sociedad.

Finalmente, quiero recordarles que aunque nuestras oficinas están localizadas en el campus de Riverside, UC Mexus es un programa de toda la Universidad de California, y estamos al servicio de todos ustedes. A los becarios y postdocs de UC Riverside los invitamos a que nos visiten cuando quieran para conocer a las excelentes personas que están a cargo del programa de becas: Wendy DeBoer, Susana Hidalgo, y Verónica Sandoval. A los fellows de los otros campus, los invitamos a que nos sigan a través de nuestra página web o de nuestra página en Facebook, y que no duden en ponerse en contacto con nuestra oficina cuando lo necesiten. Estamos para apoyarlos y ayudarlos.

Les deseamos los mayores éxitos en sus proyectos académicos, mismos que, aunque parezca reiterativo decirlo, son parte de la construcción de un porvenir de justicia y civismo, de respeto hacia la diversidad; parte esencial de la construcción de una esperanza.

Exequiel Ezcurra